Colegio San Ignacio de Loyola

Somos San Ignacio, Somos Puerto Rico

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“Respondamos con imaginación y creatividad, sin perder de vista que el propósito de nuestra educación es la formación de la persona para que dé sentido a su vida y con ella contribuya al bien común en su contexto, de su sociedad y del planeta.”
Rev. P. Arturo Sosa Abascal, S.J.
Superior General de la Compañía de Jesús.

Nuestra vida es misión, y desde este punto de vista, todo nuestro esfuerzo después del paso de los huracanes Irma y María ha sido enfocado hacia el fortalecimiento de nuestro compromiso de acompañar a la comunidad en los procesos de reconstrucción de Puerto Rico. La misión del Colegio San Ignacio de Loyola es de evangelizar a través de la educación según la tradición de la Compañía de Jesús. Ante el contexto que el desastre natural nos ha dejado, desde el marco de nuestra espiritualidad y filosofía ignaciana, nuestra vida y misión nos sirven de catalizadores que nos llevan a profundizar nuestro discernimiento y a tomar decisiones que contribuyan a la estabilidad de nuestra comunidad.

Este nuevo contexto nos llama a la solidaridad y generosidad. Este momento histórico lo consideramos un tiempo oportuno, un tiempo de gracia para nuestro Colegio. Hoy más que nunca, el Colegio San Ignacio se compromete a seguir ofreciendo liderazgo que contribuya al renacimiento de Puerto Rico, especialmente a la educación de esta nueva generación de jóvenes. Lo que en nuestra filosofía ignaciana llamamos “acompañamiento,” nos reta a un acercamiento a la realidad que nos hace solidarios y nos compromete a actuar como cuerpo. No podemos bajar la mirada ni tratar de solapar la realidad que el huracán destapó. Antes bien, nos hacemos conscientes de los retos y con fe, agilidad y esperanza hemos respondido.

El Colegio San Ignacio de Loyola fue de los primeros centros de educación que abrió sus puertas y retomó sus labores, aún sin tener energía eléctrica. A cincuenta días después del paso del huracán María, nuestra comunidad se ha mantenido presente y heroicamente ha demostrado resiliencia, audacia y compromiso. Nuestros estudiantes, con la frescura y vibrante juventud que les caracteriza, se han dejado llevar por el espíritu de servicio a los demás para construir una cultura de encuentro.