Servicio a la Comunidad

En el Colegio San Ignacio de Loyola entendemos el servicio como una expresión concreta del Evangelio y una parte esencial de la formación integral de nuestros estudiantes.
Inspirados por la espiritualidad ignaciana, buscamos que cada joven descubra que servir no consiste únicamente en realizar una tarea, sino en reconocer la dignidad de cada persona, comprender las realidades que nos rodean y responder con compasión, justicia y solidaridad.
Nuestro objetivo es formar hombres para y con los demás, comprometidos con la construcción de una sociedad más humana y fraterna.
¿Cómo vivimos el servicio?
Conocer la realidad
El servicio comienza con el encuentro. Nuestros estudiantes tienen la oportunidad de conocer distintas comunidades, instituciones y realidades sociales que les permiten ampliar su mirada sobre Puerto Rico y comprender mejor los desafíos de nuestro entorno.
Servir con generosidad
A lo largo de su experiencia en el Colegio, los estudiantes participan en iniciativas de servicio junto a organizaciones comunitarias, instituciones sin fines de lucro y proyectos sociales, poniendo sus talentos al servicio de los demás.
Reflexionar para transformar
Cada experiencia de servicio va acompañada de espacios de reflexión desde la fe y la espiritualidad ignaciana. Estas experiencias ayudan al estudiante a descubrir cómo Dios actúa en la vida cotidiana y cómo él puede responder con compromiso y esperanza.
Un proceso que acompaña toda la vida escolar
El Programa de Servicio a la Comunidad acompaña a nuestros estudiantes desde séptimo hasta duodécimo grado mediante experiencias apropiadas para cada etapa de desarrollo.
A medida que crecen, también crecen su capacidad de comprender las necesidades del mundo, su sensibilidad ante las realidades sociales y su compromiso con la justicia y el bien común.
Formar hombres para y con los demás
En San Ignacio, el servicio no es una actividad aislada ni un requisito por cumplir.
Es una experiencia formativa que ayuda a nuestros estudiantes a descubrir que los talentos recibidos alcanzan su mayor sentido cuando se ponen al servicio de los demás.
Porque educar desde la tradición jesuita también significa formar jóvenes conscientes, compasivos, comprometidos y dispuestos a transformar el mundo con fe, esperanza y amor.
"Cada experiencia de servicio es una oportunidad para descubrir a Dios en el restro del prójimo."
