El Colegio San Ignacio de Loyola es un colegio católico de preparación para la universidad. Es dirigido por la Compañía de Jesús (jesuitas) y colaboradores laicos con el propósito de ayudar a jóvenes talentosos de todos los niveles socioeconómicos a convertirse en competentes y dedicados cristianos de su comunidad.

El propósito fundamental del Colegio es procurar estimular el conocimiento básico de la verdadera y dinámica presencia de Dios en la naturaleza y en la historia de la Humanidad, por medio de programas que capaciten al estudiante para ampliar tanto su experiencia como su capacidad intelectual.

Se ayuda a los estudiantes a profundizar en el conocimiento de la herencia judeo-cristiana para así convertirse en testigos auténticos de Cristo vivo. De esta manera, el estudiante será capaz de responder a la invitación divina de vivir y amar.

Este compromiso e interés personal exige una búsqueda incesante de la verdad y el cultivo de la lealtad a sí mismos y a los valores positivos de la vida humana. Por esta razón, invitamos a nuestros estudiantes a repudiar todo prejuicio, intolerancia y egoísmo que deforme o falsee la percepción humana de la realidad y que haga imposible un verdadero y cristiano orden social.

Para asistir a nuestros estudiantes en la conquista de tal liberación, el Colegio, en cooperación con sus padres, quienes tienen la responsabilidad primaria de la educación de sus hijos, provee a los estudiantes las experiencias educacionales que les permiten desarrollar la capacidad de pensar constructivamente, razonar con independencia y aceptar la responsabilidad de la continua autoevaluación y desarrollo de sus propios valores.

Todo el personal del Colegio se ha comprometido, en su carácter individual y como comunidad educativa, a dar un testimonio de fe y crecimiento profesional a fin de poder ayudar a los padres en la educación de sus hijos.

En consecuencia, cuando los padres deciden enviar a sus hijos a San Ignacio, están demostrando claramente que están de acuerdo con las metas y la filosofía del Colegio y que a la vez se comprometen a una total cooperación en la empresa común de preparar a sus hijos para que estos, a su vez, prometan ser agentes creadores de una sociedad permeada por los valores evangélicos.

Por otra parte, los estudiantes de San Ignacio prometen ser receptivos a cuantas experiencias y recursos haya disponibles para ellos en el Colegio, realizando un proceso de autoeducación, de logros creativos, y de integración en su persona de los valores compartidos del Colegio.

Además, estarán dispuestos a cumplir con las normas para que exista un buen orden y a cooperar en los proyectos de conjunto para beneficio de la comunidad de San Ignacio ahora y de aquella en que convivan en el futuro.