Historia del Colegio

Más de un siglo y medio de tradición educativa jesuita
El Colegio San Ignacio de Loyola, fundado en 1952, es heredero de la tradición educativa jesuita iniciada en Puerto Rico en 1858. Desde entonces, la Compañía de Jesús ha dejado una huella significativa en la formación académica, humana y espiritual de generaciones de estudiantes, inspirada por la visión educativa de San Ignacio de Loyola.
Hoy, esa misión continúa viva. Fiel a su identidad ignaciana, el Colegio forma jóvenes conscientes, competentes, compasivos y comprometidos con el servicio, preparados para poner sus talentos al servicio de los demás y contribuir positivamente a la sociedad.
Una historia de fe, educación y servicio
- 1858 | Nace el primer Colegio San Ignacio de Loyola en Puerto Rico
- 1945 | El regreso de la Compañía de Jesús
- 1952 | Renace el Colegio San Ignacio
- 1956 | Nuestro hogar en Santa María
1858 | Nace el primer Colegio San Ignacio de Loyola en Puerto Rico
1945 | El regreso de la Compañía de Jesús
1952 | Renace el Colegio San Ignacio
1956 | Nuestro hogar en Santa María
Una tradición que continúa
A lo largo de los años, el Colegio San Ignacio de Loyola ha evolucionado sin perder de vista su misión fundamental: evangelizar educando para la Mayor Gloria de Dios (AMDG).
La formación ignaciana busca desarrollar todas las dimensiones de la persona: intelectual, espiritual, humana, física, artística y social. Esa visión integral prepara a nuestros estudiantes para afrontar los retos del mundo con competencia profesional, liderazgo ético y un profundo sentido de servicio.
Hoy, el Colegio continúa siendo una comunidad educativa donde cada estudiante es acompañado para descubrir sus talentos, ponerlos al servicio de los demás y convertirse en un hombre capaz de transformar positivamente la sociedad.
Un legado que trasciende generaciones
Desde su fundación, miles de jóvenes han formado parte de la familia ignaciana.
Nuestros antiguos alumnos sirven hoy a Puerto Rico y al mundo como profesionales, empresarios, científicos, educadores, artistas, servidores públicos, sacerdotes y líderes comprometidos con el bien común. En cada uno de ellos perdura el espíritu ignaciano aprendido en las aulas, los equipos deportivos, las experiencias de servicio, la pastoral y la vida diaria del Colegio.
La historia del Colegio San Ignacio de Loyola sigue escribiéndose cada año con una nueva generación de estudiantes que asume el compromiso de vivir los valores del Evangelio, buscar siempre el magis y trabajar Ad Majorem Dei Gloriam — Para la Mayor Gloria de Dios.




